La Unión de Consumidores de Murcia ponen en marcha un servicio de asesoramiento para familias murcianas, endeudadas con préstamos abusivos de usureros
Con la subida de los tipos de
interés, los precios y las pegas de los bancos para conceder más
préstamos, muchos murcianos, con un salario medio de 1.554,76 euros
brutos mensuales (según el Instituto Nacional de Estadísticas, el tercero más bajo de España) ven como solución alternativa acudir a prestamistas particulares.
Por eso, la Unión de Consumidores de Murcia (UCE) y la Asociación de Inversores Financieros (AIF) han puesto en
marcha un servicio de asesoramiento para familias murcianas, endeudadas
con préstamos abusivos.
El servicio ya está funcionando (en el teléfono 968 295 501, martes y jueves por la tarde, con cita previa). Los expertos de UCE aconsejan a las familias afectadas cuál es la mejor fórmula para pagar sus deudas.
Pero esto no es fácil, pues muchos endeudados, según Antonio García, delegado de AIF en Murcia, «no se atreven a ser sinceros y contar la verdad de sus préstamos».
AIF estima que en la Región hay miles de afectados por estos préstamos abusivos. Piden una media de
30.000 euros de media, y los usureros los prestan con unos intereses de
hasta el 30%, cuando el de los de bancos ronda el 8%.
Para conseguir el préstamo, las familias dejan como garantía la escritura de la casa o la transferencia del coche, en caso de que no se pueda devolver el dinero.
Sólo un móvil
Estos prestamistas particulares no tienen licencia y su única referencia es un teléfono móvil, lo cual favorece la falta de control.
Aun
así, los que piden estos préstamos muchas veces no consiguen librarse
del desahucio. Si hasta ahora, sólo en el municipio de Murcia, la media
de subastas de casas embargadas al mes no pasaba de las 30 viviendas,
en abril serán 40, según la Unidad de Desahucios de los Juzgados de Murcia.
La Federación de Consumidores Thader de Murcia desaconseja acudir a prestamistas particulares. Su director técnico,
Jesús Artero, recomienda «pensar en los ingresos familiares y meditar
para qué queremos el dinero».
Los clientes de estos préstamos con intereses sangrantes suelen ser inmigrantes, jóvenes y familias con hipotecas, según Artero.



