Una gestoria de Cordoba empleaba a indigentes para cometer estafas
La Guardia Civil ha detenido en Córdoba y Montilla a J.L.R.R., de 35 años, vecino de esta última localidad y dedicado a la compraventa de vehículos usados; a J.M.C.P., de 36 años, también de Montilla y propietario de la gestoría implicada en el caso; a J.C.M., de 43 años, vecino de Lucena, y a J.C.M.M., de Pozoblanco, así como a un joven de Barcelona S.P.S., de 31 años y a C.R.M., de 57 años, todos miembros de un grupo, como supuestos autores de un delito de estafa continuada y falsedad documental, según informa a través de un comunicado la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil de Córdoba. La cantidad estafada a las víctimas (tanto a personas y entidades financieras) podría superar los dos millones de euros.
El pasado 15 de noviembre, la Guardia Civil tuvo conocimiento a través de una denuncia, presentada en el puesto de Montilla, de que un vecino de la localidad podía estar siendo víctima de una estafa al denunciar que le estaban cargando a su cuenta bancaria recibos de varias entidades de crédito por la financiación de vehículos que no había adquirido. El análisis de la documentación aportada por la víctima permitió centrar las investigaciones en una conocida gestoría de Montilla, que creaba una falsa imagen de solvencia de personas de escasa capacidad económica, empleado datos y documentos que conocía por la actividad profesional desarrollada por la gestoría.
El avance de la investigación permitió a la Guardia Civil conocer con precisión el modus operandi utilizado por el grupo de estafadores, que consistía en utilizar la cobertura de casas de compraventa de vehículos en las provincias de Córdoba y Barcelona para solicitar de varias entidades financieras préstamos para cubrir la supuesta venta de vehículos, operaciones de compraventa que eran falsas o se trataba de operaciones reales de venta de vehículos que habían sido legalmente vendidos a terceras personas. Una vez simulada la compraventa, los estafadores aportaban a la financiera documentación falsa de vehículos, con números de bastidor alterados, imputando la operación a terceras personas que nada tenían que ver con la operación.
La mecánica de la estafa se basó en la solicitud de falsos créditos, para lo cual usaban documentación a nombre de indigentes, llegando a utilizar el D.N.I. de personas que lo habían entregado en la gestoría para realizar otros trámites. A su vez, la gestoría era la encargada de dar una falsa imagen de solvencia a través de empresas sin otra actividad, expidiendo para ello nóminas y contratos de trabajo falsos.
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