España es el país con mayor número de estafas bancarias por phishing
La comisión de estafas bancarias a través de Internet es uno de los
negocios ilegales de mayor envergadura y crecimiento en España. El
último estudio realizado por Internet Security System confirma el
incremento de este tipo de fraude, que sitúa a España a la cabeza
mundial de ataques de phishing, con un 18% del volumen total de la red.
El
denominado “phishing” es un tipo delictivo del ámbito de las estafas,
por el cual el estafador (o “phisher”) se hace pasar por una persona o
empresa de confianza que solicita formalmente a través de una
comunicación electrónica aparentemente oficial, información bancaria de
carácter confidencial. Por medio de este sencillo engaño, el ejecutor
obtiene contraseñas bancarias, información detallada sobre tarjetas
crédito u otros datos bancarios relevantes. Una vez recopilados éstos,
el estafador habitualmente se sirve de cuentas de terceros para
realizar una serie de transferencias en pirámide, con la intención de
que el cuanto implicado ingrese finalmente en su propia cuenta tamizado
o blanqueado.
En enero de 2004, la Federal Trade Comision de
Estados Unidos llevó a juicio el primer caso de “phishing”. A partir de
ese momento, Europa y algunos países como Brasil o Canadá comenzaron a
rastrear y perseguir estas actividades. En 2005 un joven estonio fue
arrestado por monitorear las pulsaciones de teclado de sus usuarios en
una web de captación de contraseñas bancarias. Otro caso destacado fue
el de Valdir Paulo, también denominado phisher kingping, quien en tan
solo dos años se hizo con cerca de $40 millones. Una larga lista de
nombres y cuantías cada vez mayores siguen a las citadas, hasta la
Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de Junio de 2007 que confirma las
penas relativas a una condena por delito continuado de estafa, o
phishing, en relación no ya sólo al ejecutor principal sino también y
muy especialmente a los terceros que abren cuentas bancarias para
recibir cantidades monetarias.
Ante la imposibilidad fáctica de
controlar con medidas técnicas o legales el incremento y los daños del
phishing, numerosas empresas privadas han tomado la iniciativa de
entrenar proactivamente a sus empleados para que sean capaces de
detectar estas tentativas y denunciarlas de forma efectiva.
Pablo Fernández Burgueño



